TEXTOS Y LEYENDAS
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Cerro de La Guera de Parácuaro


Siete pecados capitales por Parácuaro

Tener con Parácuaro, Michoacán, un romance nocturno es un pecado menor, no incluido en los bíblicos Siete pecados capitales, pero tenga cuidado: si usted acaba de llegar al pueblo Villa de los Manantiales, puede caer prisionero de sus femeninas artes, que con astucia le muestran sus encantos.


No se asombre si después de unas horas de recorrer las calles descubre que no quiere dormir, que la calle y la noche lo atraen de modo irresistible, y cae en la Gula de comérselo todo con los ojos y beberse de un sorbo todo el rocío de la madrugada.


Esta sensación pudiera ir acompañada de una Lujuriosa mirada a la hermosa mujer que cruza su camino, deseando atesorar en su memoria los ojos de ésta y las pronunciadas curvas y la delicada sonrisa de otra que va contoneándose coqueta e "inocentemente" a su lado. Ahora ha caído en la Avaricia.


Intentará, mi querido visitante, en un arrebato de nacionalismo tardío enaltecer mi terruño, pero tenga cuidado: si no escoge bien los argumentos puede llegar a sentir la Ira malsana de la Envidia, sin querer reconocer su derrota, en un minuto de Soberbia.


Pero no se asuste, aún está a salvo. Converse, conozca, pasee, mire con buenos ojos y con buena fe, reconozca que es Parácuaro, Michoacán, un pueblo precioso, tanto como la tierra de usted (si le continúa pareciendo), beba de nuestros rones y fúmese un tabaco a mi salud, pero no se acueste muy tarde, no sea que a la mañana siguiente alguien, que no seré yo, lo acuse de Pereza.

Alberto Aguilera Valadez

Portales de Parácuaro