MUSEO VIRTUAL

Galería Santiago Bucio Carrillo

Sobre el expositor

Sala 1 - Colección permanente

Comentarios sobre la obra de Santiago Bucio

La disciplina del autorretrato

La búsqueda de Santiago Bucio

 

Sobre el expositor

Nació el 25 de julio de 1976 en La Estancia, comunidad del municipio de Parácuaro, Michoacán, México. Es licenciado en Artes Visuales, con opción Pintura, por la Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Actualmente es candidato a Maestro en Pedagogía por el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”.

En el 2001 realizó una residencia en Ámsterdam, Holanda, con el maestro Ad Witteveen. Ha realizado varias exposiciones individuales en Morelia, de las que destacan las de la galería “David Alfaro Siqueiros” en el 2002 y 2006; en la Ciudad de México en la Sala de Recepciones del Edificio Principal del recinto de San Lázaro (2007). Así como numerosas exposiciones colectivas en el interior del estado y en otros como Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Zacatecas; Internacionales en Cuba.

En 2001 fue distinguido con el premio de Adquisición en la Segunda Bienal de Pintura y Estampa “Paul “Guauguin”, en Acapulco, Guerrero. En ese mismo año gana el Primer Premio en el concurso de “Instalaciones del Día de Muertos”, del Instituto Michoacano de Cultura, en Morelia, Mich.

El 17 de mayo de 2007 fue invitado por la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la LX Legislatura de la Cámara de Diputados, en la Ciudad de México, a participar como ponente y expositor en la instauración del Día Nacional de Lucha contra la Homofobia. Durante el mes de julio del mismo año participó como expositor en el Encuentro Internacional de Sexualidad y Familias, que organizó la fracción perredista de la LX Legislatura de San Lázaro.

Actualmente es profesor y Concejal Técnico de la Licenciatura en Artes Visuales de la Escuela Popular de Bellas de la UMSNH.

Comentarios sobre la obra de Santiago Bucio:

En la oscuridad del ropero

Las heridas contenidas en el pecho a lo largo de los años, pueden estallar de maneras inesperadas.

Un grito de protesta no necesariamente tiene que abrirse paso por medio del sonido; puede hacerlo a través de la forma, la textura, la composición, el color.

En esta ocasión asistimos al grito que Santiago Bucio lanza contra el doble rostro de una sociedad que en pleno siglo XXI, en la edad de la cibernética y del ciberespacio, sigue mostrando su cerrazón e intolerancia hacia todo lo diferente; la diferencia racial, la diferencia étnica, la diferencia política, la diferencia en la preferencia sexual.

El arte ofrece o debiera ofrecer el privilegio de ejercer la libertad que sistemáticamente nos es negada en otros ámbitos de la vida. El arte es universal, rompe fronteras y diferencias. Nos une y nos iguala.

A través del arte, Santiago ejerce la libertad de expresión a sabiendas de que su propuesta plástica escandalizará a ese sector de la sociedad que se empeña en refugiarse en el oscurantismo y al que abiertamente desafía. El desafío de Santiago se manifiesta en varias vertientes:

Por un lado, se representa a sí mismo en actitudes tradicionalmente adoptadas por mujeres; como la forma de elevar su protesta hacia los roles que la sociedad ha impuesto como masculinos y femeninos. De este modo retoma las obras clásicas de personajes femeninos como: La Olimpia, de Manet; Lucrecia, de Cranak; La Venus, de Velásquez; la Maja, de Goya. Mujeres todas ellas en la plenitud de belleza y juventud y en actitudes sensuales y provocativas. Santiago asigna esas actitudes a cuerpos masculinos, a su propio cuerpo y rostro.

Se pinta también adoptando roles tradicionalmente femeninos. Con el velo y el ramo de novia, con todas la implicaciones que el traje conlleva: virginidad, pureza, etcétera. Caminando por una pasarela en la actitud clásica de las modelos convertidas en el ideal de mujer. Luciendo un avanzado embarazo que fisiológicamente sólo es privilegio de la mujer que ve en ello su realización plena. Se apropia de la Adelita como el prototipo de mujer sumisa y leal siguiendo a su hombre.

Por otro lado, se personifica en representaciones por demás eróticas de santos y mártires cristianos. San Sebastián y San Daniel, jóvenes sensuales atravesados por una flecha uno y por una espada el otro; San Juan, el propio Jesús crucificado.

Por último, se presenta a sí mismo martirizado. Se hiere, se quema, se extrae el corazón, se cuelga, se autoflagela… se suicida. Extiende así el dedo acusador hacia una sociedad que lo arremete permanentemente, haciendo del arte su grito de protesta.

L.A.V. Carmen Martínez Genís

La disciplina del autorretrato

Por Grecia Ponce/Cambio de Michoacán

Es un joven pintor que tiene un rostro luminoso y a veces sombrío, que se expresa a través del autorretrato como disciplina casi única. Dice que la pintura es un medio y que el autorretrato es una manera de conocerse a sí mismo. Se llama Santiago Bucio Carrillo y expone en la Escuela Manuel Pérez Coronado la muestra titulada Sereno y doloroso Santiago.

Aunque cronológicamente joven Santiago Bucio cuenta ya con una trayectoria y una formación como maestro. En la actualidad imparte dos niveles de dibujo y pintura en la Licenciatura de Artes Visuales en la Escuela Popular de Bellas Artes en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

"Me dedico por completo a la docencia. Aparte de la Universidad Michoacana doy clases en la licenciatura de Diseño Gráfico en la Universidad Latina de América y tengo un proyecto de una escuela particular en Morelia".

Sin embargo a Santiago le queda tiempo para autoanalizarse a través de la pintura, específicamente a través de sus autorretratos, estilo que comenzó a pulir desde febrero del 94: "Tengo diez años pintando".

"En ese proceso caí con este rollo del autorretrato y lo he mantenido. Es algo que me place. Puedo entender que la acción de pintar puede implicar muchísimas cosas, pero todo siempre va a necesitar un punto de partida, un pretexto, una justificación."

"En este caso para mí me basto y me sobro como pretexto yo mismo. Yo soy mi motivo. Yo soy mi razón para pintar".

"Puedo entender que hay quien maneja un contenido social, político, crítico o religioso. Como que la pintura misma puede ser el motivo la razón la línea, el plano, la mancha, la textura y en este caso yo manejo una figuración objetiva pero tremendamente vinculada, de la mano, con toda la subjetividad que puede resultar de mis estados de ánimo, de mis emociones y de mis sentimientos.

Sereno y doloroso Santiago es una muestra de autorretratos trabajados en diferentes técnicas y diversos humores. Hay figuras que retratan momentos tormentosos y otras que ofrecen la vista de la alegría de color.

Está dividida en dos partes. Una muestra el lado sereno de Santiago y la otra su lado doloroso. Con ambos, el espectador puede identificarse.

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