Puente que une y deja sin trabajo a lanchero

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Puente sobre el rio Grande

Pequeña crónica sobre inauguración de puente sobre el rio Grande entre los municipios de Parácuaro y Apatzingán, el 8 de abril de 2010, con mención de los proyectos artísticos locales .

Fui invitado por personal de la presidencia municipal de Páracuaro al evento de inauguración del puente sobre el río Grande (Tepalcatepec), al que vendrían el presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa y el gobernador Leonel Godoy Rangel. Ya mencionarán las notas periodísticas que este puente de 120 metros de largo comunicará a El Carrizo, del lado de Páracuaro, con La Cofradía , territorio de Apatzingan, y de ahí para adelante con el municipio de Tumbiscatío; esas y otras comunidades habían estado incomunicadas históricamente, nada menos que desde el día de la creación, según calculó uno de los oradores. (Se supone que desde entonces los pobladores habían iniciado las gestiones para la construcción del puente). De hecho fue desde 1953, que casi es lo mismo.

Había pues motivos para que la gente estuviera alegre, como lo comunicó José Santos, el orador local, quien había narrado los problemas de la gente de esa región para salir en busca de solución de problemas de salud o de urgencias de diverso tipo, pero que se topaban con el ancho y caudaloso río Tepalcatepec; la gente se arriesgaba a cruzar en una precaria lancha o tenía que dar un rodeo de cuatro horas de camino. La mayoría prefería arriesgarse.

Este puente va a beneficiar a más de dos mil personas, dijo el orador, menos a una: al lanchero, quien con el puente ya se ha quedado sin trabajo. La risa del público se fue generalizando a medida que corría la versión de que él mismo era el lanchero sin trabajo por culpa del puente.

En su momento, jocoso, el presidente Felipe Calderón tomó al vuelo la necesidad imperiosa de don José Santos y prometió hacer algo para conseguirle un empleo. Jocosos, soto voce algunos del público pusieron en entredicho la promesa presidencial: no sería la primera vez que promete crear empleos. “Yo en los zapatos de don José Santos no estaría tan optimista”, aseveró alguien a mi espalda.

Por regla general no me gusta acudir a eventos de carácter político, a no ser que los tome por el lado de hacer sociología, tanto de la gente de arriba como de la de en medio y abajo. Asistí a éste porque me permitía ver juntos a los más altos poderes de los tres órdenes de gobierno; me dije, es la oportunidad de comentar brevemente ante ellos juntos un proyecto que vengo madurando meses atrás y en seguida entregarles el documento a cada uno de ellos. Ya vendría después, meses o años, la oportunidad de sentar a los actores implicados para estampar la firma. No hay prisa, lo demostraba la paciencia de los pobladores de El Carrizo y La Cofradía.

En dicho documento comenzaba dando noticia de los dos proyectos de formación artística que existen en Páracuaro: la Escuela de Música Juan Gabriel, creada en el 2002, que pese a sus carencias institucionales y de recursos ha servido para sacar a flote la vocación innata de niños y jóvenes para la música, en un número que llama la atención. Y el Centro de Actuación Elpidia Carrillo, fundado el 15 de noviembre de 2009. Ambas instituciones son apenas un esbozo de lo que pueden llegar a ser si se les dota de recursos materiales y humanos.

Mencionaba en uno de los textos que a diferencia de otros municipios, Parácuaro reúne condiciones envidiables para construir alternativas viables de desarrollo artístico. Contar con un Juan Gabriel y una Elpidia Carrillo, ya es una ventaja de dos vías: para los niños y jóvenes son una motivación especial, pues ven en ellos un ejemplo a seguir de superación personal, lo cual asegura la apropiación de los proyectos, como ya es el caso; para las autoridades, el contacto con los artistas reconocidos no les disgusta y suelen ser benévolos con sus solicitudes, lo cual es positivo para los proyectos. (De hecho, el presidente Felipe Calderón rindió reconocimiento a Juan Gabriel en su intervención).

La propuesta que pensaba entregar a los tres órdenes de gobierno consiste en la creación de un patronato para cada uno de los centros: la Escuela de Música Juan Gabriel y el Centro de Actuación Elpidia Carrillo, en los que participen por parte del gobierno estatal las secretarías de Educación, de Cultura y de los Jóvenes; el Ayuntamiento municipal, vía el presidente y la regiduría de Educación y Cultura; y la sociedad civil local a través de los grupos organizados.
A manera de justificación adorné el texto con encabezados de periódicos nacionales y locales, en los que se pone de manifiesto que los niños y jóvenes del país no tienen muchas perspectivas: ni de estudios ni de trabajo; que por ello se les conoce como la generación de los ninis: ni estudian ni trabajan. Aseguraba que todos conocemos a nuestro alrededor familias con representantes de los ninis; que suman más de siete millones los jóvenes que padecen esa condición, si le creemos al Instituto Mexicano de la Juventud.

Unos ejemplos: 700 mil dejan la escuela por crisis; prevé el surgimiento de un nuevo sector: los “indigentes de la educación” (El Universal, 16/01/2010); Narcotráfico y prostitución, opciones de trabajo para los jóvenes ninis; las condiciones de crisis económica han agudizado este fenómeno que crece día con día; no cuentan con la capacitación suficiente para desempeñarse en los cargos; afecta al sector de la población entre 19 y 29 años que no estudia ni trabaja ( La Jornada Michoacán , 18/01/2010); Se deslinda la IP del fenómeno nini; es una problemática de valores, destacan; promover el emprendedurismo es una de las responsabilidades de los empresarios ( La Jornada Michoacán, 19/01/201’); El Hampa es una alternativa viable, opina 60 por ciento de adolescentes de 13 estados; resultado de encuestas realizadas en las entidades con mayor narcoviolencia: experto del ITAM; el gobierno ha fallado en aplicar planes preventivos: Buscaglia; además de la pobreza, influyen las disfunciones de personalidad, como sociopatía o el entorno social difícil, señala Ostrosky Solís (La Jornada, 7/03/2010); Ninis ponen en jaque a México (BBC Mundo, 22/01/2010); Ninis, ¿generación sin esperanza?; en Edomex, 8 por ciento de los ninis de México (Jornada, 17/02/2010)

¿Cuántos ninis hay en Michoacán, cuántos en el municipio de Páracuaro? En vez de ponernos a contarlos en Páracuaro, la propuesta es una invitación a ofrecerles dos alternativas de desarrollo artístico y social mediante una voluntad política que asegura una rentabilidad social y política alta, con futuro.

El documento incluía el convenio interinstitucional para cada centro educativo, listo en teoría para su firma por los titulares de las dependencias arriba mencionados, con los nombres del presidente Felipe Calderón y el gobernador Leonel Godoy, firmantes como testigos de honor. Es claro que el convenio es sólo un primer borrador, pues tendría que pasar por los respectivos jurídicos de las mencionadas dependencias para plasmar en él sus atribuciones de acuerdo a los protocolos que acostumbren

La parafernalia propia de las visitas presidenciales echó por tierra todo intento de estar frente a los tres poderes reunidos y hacerles una introducción verbal breve. No obstante, vale la pena poner más adelante en sus manos el convenio: es de creer que no tengan argumentos que valgan contra la rentabilidad que implica contribuir a darles oportunidades artísticas a niños y jóvenes acosados por una realidad hostil a su desarrollo y a su futuro.

Cierro esta breve crónica con una anécdota de orden histórico: El presidente Felipe Calderón en su discurso se explayó en la exaltación de Apatzingán por su interrelación con Morelos a propósito de que ahí se firmó la Constitución que lleva su nombre: Constitución de Apatzingán. Al retirarse Felipe Calderón, mientras saludaba a la gente de la valla donde nos encontrábamos, un paisano no se quedó con las ganas de hacerle una pertinente aclaración, pensando que en su discurso se había quedado corto en la mención de Parácuaro: “señor Presidente, Morelos vivió diez años en Parácuaro”. Sonriendo incrédulo, Felipe Calderón se alejó con estas palabras saludando otras manos: “aaah, fíjate, esa sí no me la sabía”. El tono empleado por el Presidente le dejó mal sabor de boca al interlocutor, así como a quienes escuchamos ese rápido diálogo. Definitivamente no le había dado crédito a sus palabras.

En descargo de ese desconocimiento generalizado de un hecho histórico que al parecer sólo es importante para el orgullo de los paracuarenses, debemos reconocer que los reflectores de los historiadores han estado más orientados a indagar sobre los episodios de la etapa insurgente de José María Morelos y Pavón, no tanto de su vida anterior.

Existe otro inconveniente que oculta la relación de José María Morelos con Parácuaro: por esos años (1779-1790) Parácuaro pertenecía a la jurisdicción civil y religiosa de la Subdelegación de Apatzingán, razón por la cual los textos históricos hacen referencia más a la cabeza jurisdiccional que a la localidad inmediata de que se trate, que tendría que ser Parácuaro, cuando se menciona el nombre de Tahuejo, hacienda o rancho donde vivió Morelos diez años. Esta práctica usual del historiador ha dejado en la oscuridad zonas de la historia local que de manera especial interesan a los paracuarenses.

Daniel Marquez Melgoza