Allá por los años 1900 en este poblado Los Bancos, municipio de Parácuaro, funcionaba un ingenio donde se elaboraba azúcar, piloncillo y alcohol. Era propiedad de Silviano Hurtado, un rico hacendado que tenía para el abastecimiento de caña de azúcar más de 3 mil hectáreas de su propiedad, utilizando para el trabajo a los nativos de Los Bancos, o bien, gente que iba de otras partes.
Ahí les asignaba vivienda, porque tenía un caserío fabricado a base de madera, todo pintado de color rojo.
Ramón Aguilar Arredondo, quien trabajó en ese ingenio y se dedicaba al corte de la caña, recuerda que para mover la caña en el interior del ingenio se utilizaba una enorme rueda de madera, la que a la vez, movía los moledores.
Para el acarreo de la caña se utilizaban carretas jaladas por mulas.
Recuerda que, en aquellos años, los peones trabajaban con tiros de mulas que jalaban las carretas para arrimar la caña al molino. Después ya fue con yunta de bueyes. Se acarreaba la caña en carretas por entre los reducidos caminos en malas condiciones. Había una báscula de piso. Se tenía un malacate o grúa con la que se movían los tercios de caña y se arrimaban al tablero para meterlos a la banda que los conducía a los moledores.
Este trapiche o molino, como lo llamaba la gente, fue propiedad de Silviano Hurtado, luego, tras ser asesinado, pasó a ser propiedad de la señora Rosa Treviño viuda de Hurtado.
Fue en el año de 1938 que pasó a ser trabajado por los mismos ejidatarios de Los Bancos, pero como hubo mala administración, el ingenio pasó a poder de Miguel A. Vidal, quien representaba una compañía; era una persona totalmente desconocida en el lugar.
Se hizo del ingenio, luego que la Nacional Financiera embargó el ingenio por una deuda que existía.
Luego fue traspasado este negocio a Federico Ruiz Bulcheri, quien fue el que terminó este ingenio allá por 1954.
Volviendo al funcionamiento del ingenio, dijo Ramón Aguilar Arredondo, luego lo modernizaron con calderas de vapor; utilizaban diesel para trabajar los motores que movían algunas máquinas.
Existen vestigios de un acueducto, el que conducía agua hacia el volante que giraba con la caída del agua y molía la caña. Con esa misma agua, había una turbina que se desviaba al casco de la hacienda, donde había un dinamo que era el que daba luz para el mismo ingenio y para las casas de los obreros.
Recuerda que, en este ingenio de Los Bancos, primero se elaboró azúcar por marqueta, así se le llamaba, luego se modernizó y pusieron un granulador para obtener el azúcar como en la actualidad.
Fue en el año de 1937 y 1938 fue que inició la movilización de los campesinos con miras integrar el ejido de Los Bancos. Fue en el gobierno del General Lázaro Cárdenas que se formó este ejido, sin embargo, se siguió trabajando con las cañas por algún tiempo, sin embargo, se presentaron diversos problemas, lo que fue motivo para que no se organizaran y sacar adelante lo que los patrones les habían dejado.
En aquellos años, los patrones tuvieron problemas con el sindicato que trabajaba en este ingenio y decidieron mejor cerrarlo, y fue así que concluyó la actividad en 1954. Toda la culpa se la echan al sindicato, quien embargó el inmueble, se hizo su liquidación y acabó con esta industria, dice Aguilar Arredondo.
Al finalizar recuerda que en aquellos años, se pagaba un salario de 50 centavos al día. Se utilizaba la moneda de plata del 7.20. Circulaban también la moneda de oro.
Se asignaba a los trabajadores tarea por realizar. Si veían al obrero caminando por la calle temprano, al día siguiente le asignaban más tarea
Pablo Madriz Rojas/Cambio de Michoacán
Lunes 3 de Octubre de 2005
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