LA GUADALUPE

Molino de arroz La Guadalupe, viejo sueño medieval de los Cusi

Es una construcción de finales del siglo XIX, que aún se conserva pero está en ruinas por descuido de los actuales propietarios

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Fachada de la hacienda

Torre tipo medieval

 

El molino de arroz que se encuentra en La Guadalupe, que también se le conoce como La Cofradía, fue instalado por los Cusi, a finales del siglo XIX y principios del año de 1900, aprovechando la abundancia de agua que se tenía en Parácuaro, logrando una construcción tipo medieval debido a la influencia de ellos, de Italia.

Aún se conserva esta construcción pero está en ruinas por descuido de los actuales propietarios.

Así lo expresó Armando Villaseñor, cronista de la ciudad de Parácuaro y actual síndico del Ayuntamiento, al solicitarle información sobre esta finca que actualmente está llena de maleza; corre agua por todos lados; tiene un enorme patio, al parecer era el secadero de la granza de arroz; unas bodegas abandonadas, las que por cierto están numeradas; una finca en ruinas, donde se tenía la maquinaria; cuenta con un acueducto, que llevaba el agua para hacer mover una rueda y ésta a su vez un dínamo que generaba energía eléctrica para el molino y el caserío que había en ese lugar, ubicado a cuatro kilómetros antes de llegar a Parácuaro, a un costado de la carretera.

En el libro de Ezio Cusi denominado Memorias de un colono, describe cómo se hacía el traslado del arroz para su comercialización a Uruapan, que era la ciudad más cercana a las zonas productoras de arroz, como Lombardía, Nueva Italia y Parácuaro.

Sin embargo, dice el libro que el trabajo para recoger el arroz palay, o sea antes de pasar por los molinos, del campo a las haciendas, era sumamente penoso. Cargar las mulas en el campo con sacos de 70 kilos bajo un ardiente sol, con un calor no menor de los 40 grados centígrados, llevarlo a las haciendas donde lo descargaban y en peso los metían a las trojes, asoleadores o molinos, bañados materialmente de sudor, era un trabajo pesado.

La mayor parte del año llevaban arroz a Uruapan y regresaban los arrieros con mercancías para las haciendas.

Dice Ezio Cusi en su libro Memorias de un colono que los arrieros salían con los arroces y su mayoría llegaba a Charapendo, lugar donde había abundante agua, potreros para pastos de las mulas y grandes tejabanes para acomodar la carga y preservarla a la intemperie.

Los arrieros descargaban la carga y la apilaban en trincheras; enseguida desaparejaban las mulas, comodaban y limpiaban los aparejos, curaban las mulas de las mataduras que tuvieran, daban maíz sobre sus mantas y luego las mandaban al campo.

Tras dormir, al día siguiente, desde la madrugada realizaban el trabajo de volver a cargarlas y emprendían el camino, por la pesada subida de Charapendo hasta Uruapan, que era su destino.

Armando Villaseñor manifestó que Parácuaro tiene mucha riqueza histórica, son ingenios donde se producía azúcar, trapiches donde se elaboraba piloncillo, molinos de arroz, como el que estamos mencionando y sobre todo, la forma como se trabajaba para sacar la producción del campo hacia estas haciendas donde se encontraban las industrias, de manera rústica, y también la manera como se enviaba la producción para su comercialización hacia el centro del estado.

Fuente : Pablo Madriz Rojas/Cambio de Michoacán

Jueves 6 de Octubre de 2005

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