
¿Han sido los propios paracuarenses, los causantes de su marginación?
Por: Gonzalo Zamora
¿Sabías que en Parácuaro se ha impedido la realización de importantes proyectos de inversión en las áreas industrial, turística y educativa, y que por generaciones y por diferentes oposiciones de grupos sociales conservadores, algunas válidas y otras no tanto, no se han llevado a cabo, impidiendo así el desarrollo del municipio en su conjunto y han contribuido a hundir en la pobreza a la mayor parte de su población?
Aquí, una pequeña recopilación de proyectos que se han quedado en el tintero o que algunos que se llegaron a realizar se vinieron abajo.
- Escuela normal de maestros (internado con albercas, instalaciones deportivas, auditorio, dormitorios, cocina, etc.). Funcionó en el edificio que hoy funge como escuela primaría Emiliano Zapata y se dice que por desacuerdo general de la población fue retirada. La gente se quejaba de que los estudiantes, la mayoría fuereños, en sus eventos sociales hacían desmanes y representaban con algunos de sus actos “una mala influencia para los niños”.
- Embotelladora de reconocida marca de refrescos, que se ubicaría en Parácuaro para aprovechar su riqueza hidrológica y que terminó por instalarse en Uruapan. Según se llegó a comentar, no se instaló por desacuerdo general, principalmente de los ejidatarios, quienes supusieron que por el alto uso de agua de la planta embotelladora habría una disminución del líquido para uso agrícola.
- Piscifactoría “El Cangrejo”, que se instaló e inició operaciones (hoy quedan las ruinas por el rumbo de san Juan), para crías de híbridos de bagre, que sería modelo en su tipo a nivel de América Latina, según la Secretaría de Pesca. Por falta de supervisión a la obra y por desviación del proceso social de la cooperativa, todo terminó en fracaso a un gran costo económico y de credibilidad en la participación ciudadana.
- Parque acuático de primer nivel en balneario “Los Chicos”. Se dice que fue impedido con el argumento de que el uso de dinamita para excavar a profundidad podría provocar daños a los manantiales, además de ser parte de una zona natural protegida.
- Desarrollo turístico en el rancho Juangácuaro. No hay fuentes de información al respecto, sin embargo se dice que por alguna razón los trabajos en la obra ya no han continuado.
Todo esto en el siglo 20 y 21, sin tomar en cuenta que en el pasado cercano Parácuaro fue un emporio industrial, considerando el ingenio azucarero de Los Bancos y diversos trapiches, molinos arroceros y fábrica de hielo, que terminaron desapareciendo después de la expropiación de las haciendas por el general Lázaro Cárdenas del Río y que, entregadas a sindicatos obreros terminaron por declarase en quiebra a causa de la mala administración y mal manejo de recursos.
Y para colmo de males, el desuso de la carretera Apatzingán-Uruapan, al abrirse la de Nueva Italia-Uruapan, que cruzaba casi todo el territorio paracuarense, terminó por frenar el desarrollo municipal, ya que impidió el flujo natural de mercancías y personas con la segunda ciudad michoacana en importancia.
Es tiempo de que las nuevas generaciones de paracuarenses se motiven y entiendan que el desarrollo económico de una región se debe en gran medida a la disponibilidad de fuentes de trabajo para sus habitantes y de vías de comunicación que faciliten los intercambios comerciales con el interior de la entidad, teniendo cuidado de conservar los recursos naturales, que, aparte de su población, son la mayor riqueza de una región y de un municipio.
El municipio de Parácuaro ha crecido últimamente en habitantes e infraestructura, sin embargo podría estar mejor si desde antes se hubiera trabajado en favor de su desarrollo, lo cual habría propiciado la residencia de un mayor número de profesionistas, artistas y empresarios paracuarenses, que seguramente estarían trabajando en su tierra al lado de su familia, por su pueblo y por su gente.
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