EL VALLE DE SAN IGNACIO

En el Valle existen las ruinas de un trapiche, que fue una extensión del ingenio de Los Bancos, el que allá por finales de 1885 al 1900 fue propiedad de Silviano Hurtado, rico hacendado que era dueño de una enorme superficie plantada de cañaverales para abastecer sus industrias.

En este trapiche, solo se fabricaba piloncillo, en virtud de que en el ingenio de Los Bancos elaboraba azúcar.

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Chacuaco o chimenea

Fachada de la hacienda

 

Haciendo un poco de historia sobre este trapiche que ahora está convertido en ruinas, platicamos con la señora Celia Moreno Barajas, hija del coronel Ignacio Moreno Bucio, primo hermano del también coronel Cenobio Moreno y nos dice que su padre fue de los últimos dueños de esta propiedad, pero que ya no trabajaba el trapiche.

Recuerda que sus tíos, le platicaban que en este trapiche se fabricaba únicamente piloncillo y que eran dueños los Hurtado, quienes le vendieron a un señor de apellido Farias, de Guadalajara, pero éste ya no trabajó el trapiche, sino que se dedicó a la ganadería, porque la propiedad llegaba hasta Cancita y Las Crucitas. En lugar de caña, los terrenos se utilizaban para la cría de ganado.

Aquí fue cuando este señor Farias, le puso el nombre del Valle de San Ignacio, porque su esposa se llamaba Ignacia.

Después, este señor Farias, vendió toda la propiedad a una sociedad de Sahuayo, Estos señores siguieron utilizando el rancho como ganadero, porque en toda la superficie que antes se había sembrado caña, ahora se sembraba arroz. Al parecer, ya se tenía la presencia de los Dante Cusi, quienes vinieron a introducir este cultivo, aprovechando la gran cantidad de agua que se tenía en esos años.

Esta sociedad vendió estos terrenos al general Sevilla, quien a su vez, se lo vendió a su padre, Ignacio Moreno Bucio.

Por cierto, cuando se hizo esta venta fue únicamente de las tierras, porque todavía estaba la maquinaria del trapiche que se utilizaba para la elaboración del piloncillo, pero esta maquinaria se la vendieron a un señor don Roberto Cerda, y desconoce su destino.

Menciona la señora Celia Moreno Barajas que su papá pagó esa propiedad con cabezas de ganado. Desconoce cuantas hayan sido, lo que recuerda es que se quedaron con 20 animales.

Dijo que, donde se tenía la maquinaria y el espacio de la bodega, construido a base de cantera, decidieron donarlo a los habitantes de la comunidad del Valle, y estos a su vez, la destinaron a la capilla y se mantiene en buenas condiciones.

En un sector se tenía una casa de 3 pisos, construida a base de adobe, pero se registró un temblor y la echó abajo. Ahora este espacio está convertido en ruinas.

Dijo finalmente que ese chacuaco que todavía existe en el área donde se encontraba el trapiche, lo cuida toda la familia, pues es algo que lo consideran como histórico y con esa idea lo van a seguir conservando por muchos años, dijo la señora Celia Moreno Barajas.

Fuente : Pablo Madriz Rojas/Cambio de Michoacán

Miércoles 5 de Octubre de 2005

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