EN 1917 EL TEMERARIO CHIVO ENCANTADO QUEMO PARACUARO
En el libro Santo de palo, ¡pero milagroso! se menciona que El Chivo Encantado fue uno de los iniciadores de la revolución Fue en el año de 1917 cuando un individuo de nombre Luis Gutiérrez alias El Chivo Encantado, tras un enfrentamiento con la gente del general Cenobio Moreno, de manera personal, con antorcha en mano, procedió a incendiar casa por casa la población de Parácuaro.
De acuerdo a los datos que hemos obtenido de libros y la revista El Faro, describen al Chivo Encantado como un individuo por el que no se daba ni un cacahuate; era un tipo desaseado, complemente sucio, se dedicaba a matar cerdos, aves, tenía una tiendita sin chiste, casi vacía, continuamente se embriagaba y en ocasiones montaba un caballo flaco.
Este individuo llegó a Parácuaro porque lo trajo un amigo de nombre José Vizcaíno, originario del estado de Jalisco, de quien se dice era una excelente persona, trabajadora, pero con muy mala fortuna.
Se cuenta que en Parácuaro existen algunos hijos del Chivo Encantado, pero nadie se acuerda de él.
En el libro Santo de palo, ¡pero milagroso! se menciona que Luis Gutiérrez, El Chivo Encantado, fue uno de los iniciadores de la revolución en Parácuaro. Vivió y trabajó en la Hacienda de Los Bancos, allá por los años 1913, en ese tiempo, propiedad del muy rico Silviano Hurtado.
Años más tarde, El Chivo Encantado se convertiría en un revolucionario, pero sanguinario, pues lo consideran como un asesino, psicópata, temible de la muerte; gozaba viendo cómo brotaba la sangre de la yugular cuando colgaba a sus prisioneros; se consideraba un individuo terrible, pues disfrutaba violando a cuanta mujer le gustaba o se encontraba sola en los caminos o viviendas. En muchas ocasiones les pedía ayuda a sus secuaces que se las detuvieran y una vez cometida su fechoría, en la mayoría de las veces asesinaba a sus víctimas.
Precisamente por la rivalidad que tenía El Chivo Encantado con Bonifacio y su hermano Cenobio Moreno, fue en el año de 1917 que El Chivo Encantado llegó con sus tropas a Parácuaro, mientras Bonifacio Moreno se encontraba en Uruapan. El Chivo se comunica con Bonifacio diciéndole «no vayas a venir a atacarme, porque te quemo tu pueblo y no dejo piedra sobre piedra».
El Chivo Encantado hizo la finta de que salía para Apatzingán, pero zorro como era, se dio cuenta que la gente de Bonifacio había salido a todo galope para atacarlo. Se regresó y se enfrentó a Bonifacio Moreno que le arrimó una cueriza.
El Chivo Encantado tras ser derrotado regresó a Parácuaro quemando casa por casa, personalmente, con una antorcha, una por una. Ese incendio acabó Parácuaro.
Jueves 29 de Septiembre de 2005
Fuente : Pablo Madriz Rojas/Cambio de Michoacán
Corrido "El chivo encantado"
De Apatzingán a Paracho
!ay, qué dolores causó
ese engendro del demonio
a quien Santana Mató!
El Chivo Prieto Encantado
esas tierras recorrió
dejando en todas las partes
la miseria y el dolor.
Llegando hasta la Cañada,
de las guaris abusó,
El Chivo Prieto Encantado
que ya el diablo se llevó.
Con Inés Chávez García
al Estado maltrató,
robaron vacas y chivas
y los jacales quemó.
Santana Galván un dia
en un paso le salió
y le dijo que era un indio
que fabricaba carbón.
El Chivo Prieto Encantado
a Santana prometió
dejarle las manos libres,
si entraba en el escuadrón.
Santana Galván le dijo:
-Ya a ese precio me enroló-;
pero llegando la noche
al Chivo Prieto mató.
A la orilla del camino
el Chivo Prieto durmió
con hombres que ese Santana
Entre pinos los metió.
Bajaron de entre los pinos,
como pinos en fogón,
los hombres de güero Ramos
por encargo de Galván.
Gritaban todos a una:
-¡Viva la Revolución!
y al Chivo Prieto mataron
sin valerle lo barbón.
Santana Galván se trajo
la cabeza a la ciudad
del Chivo Prieto Encantado,
ejemplo de gran maldad.
Volando por esa sierra
de Paracho a Apatzingán
van palomas de mi tierra
huyendo de un gavilán.
Son las pobrecitas guaris
que lloran en su volado
los daños que les hiciera
el Chivo Prieto Encantado
Ya con esta me despido,
aunque regreso mañana,
y así mataron al Chivo
esos hombres de Santana.
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